
Dmitry Bestúzhev, Jefe del Equipo Global de Investigación y Análisis de América Latina de Kaspersky Lab, ha analizado cómo funciona la oferta y la demanda de los datos en el mercado negro y ha descubierto que un ciberdelincuente que quiera entrar en el negocio del robo de datos personales necesita disponer de un capital inicial de alrededor de 6.000 dólares (4.164 euros) para comenzar su actividad delictiva.
Esta inversión se desglosaría en los 2.500 euros estimados para alquilar servidores por un año, alrededor de 900 euros para comprar un conjunto de programas maliciosos capaces de explotar las vulnerabilidades en software, poco más de 500 euros para adquirir modificadores automáticos de programas maliciosos, como el famoso Zeus o Spy-Eye y, por último, 333 euros para pagar servicios multi-scanner e identifican las soluciones de seguridad que detectan programas maliciosos específicos.
El bajo coste y la alta rentabilidad incrementa el interés de los cibercriminales en el robo de los datos que los usuarios almacenan en sus equipos. Cuantos más usuarios o recursos online tenga una red social específica, más atractiva es para los defraudadores. Por algo PayPal, Amazon, Facebook o Windows Live han sido los negocios online las más atacados en 2010.







