
El 80 por ciento de los alumnos del Instituto Psicopedagógico Dulce Nombre de María, una institución malagueña que se ocupa de atender a menores en riesgo de exclusión social desde que el doctor Miguel de Linares lo fundara en 1946, tiene un "trastorno disocial", ha indicado a Efe la directora del centro, Macarena Saborido.
Este estado se caracteriza, entre otros síntomas, por "los trastornos conductuales, sobre todo por la presencia de ansiedad; por la baja autoestima, una de sus características fundamentales; por un alto nivel de frustración, por no poder controlar sus impulsos y por la dificultad para acatar las normas", ha detallado.
La idea de emplear esta tecnología para rentabilizar mejor el esfuerzo de los menores y de los trabajadores del centro ha tomado forma en unas pulseras que incorporan un chip RFID, donde se almacenan los datos relativos al Programa de Autonomía, una iniciativa que el Centro lleva a cabo desde hace tres años.
Cuando comienzan el programa tienen un número de puntos que va aumentando "según su comportamiento" para alcanzar diferentes niveles de autonomía.
"Cuando consiguen determinados puntos tienen una paga, con más puntos consiguen más llamadas telefónicas, la siguiente fase es poder hacer una actividad y la última fase es la autonomía total", ha resumido Saborido.
El sistema cuenta con una plataforma desde la cual los cuidadores asignan la puntuación a cada persona junto a mensajes personalizados, mientras que el alumnado dispone de dos puntos de consulta donde comprobar su evolución, lo que Saborido ha considerado un acicate a su motivación.
A los menores les basta con aproximar su pulsera a una de las dos terminales distribuidas por el Centro para acceder a la información, la cual se despliega en una pantalla personalizada.
"El tema de las nuevas tecnologías les apasiona", ha recalcado la directora, y los educadores dispondrán de "una serie de estadísticas con las cuales comprobar la evolución del menor" para anticiparse a las conductas indeseadas.
Por su parte, el coordinador del proyecto en lo que se refiere al equipamiento tecnológico, Antonio Jiménez, ha destacado que la iniciativa es un ejemplo de "las múltiples posibilidades" de la tecnología RFID y que se trata de "un tema pionero que no se ha realizado anteriormente en este tipo de centros".
De hecho, la empresa que ha llevado a cabo el desarrollo tecnológico, que se llama AT4 Wireless y que está ubicada en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, ha centrado su actividad en el sector industrial y en el de la Salud, en lo que a tecnología RFID se refiere.
La emplean "en procesos logísticos y en almacenes", así como "en la identificación de pacientes, en la identificación de medicamentos y en la trazabilidad" de los mismos, la cual refleja el recorrido que han seguido hasta llegar a un quirófano, por ejemplo.







