
ñía israelí ha desarrollado un dispositivo que se vale de espejos y lentes para focalizar la intensidad de la luz del sol produciendo mucha más electricidad que las tradicionales placas solares de silicio y a un precio menor.
En la actualidad más de un millón de hogares en Israel, donde viven 7,4 millones de personas, cuentan con paneles solares para calentar el agua, práctica que se generalizó después de la guerra árabe-israelí de 1973 cuando se dispararon los precios del petróleo.
A partir de los noventa los edificios residenciales de nueva creación debían instalar por ley placas fotovoltaicas, una tecnología relativamente sencilla.
Sin embargo, y pese al fulgurante desarrollo de las tecnologías punteras en campos como el software, la medicina o la nanotecnología, el sector de las energías renovables, como la solar, no había experimentado un avance significativo hasta ahora.
LA ENERGÍA SOLAR, EL FUTURO
"El futuro en Israel es la energía solar, igual que lo fue en los noventa el sector de la alta tecnología", cree Roy Segev, director de la empresa startup Zenith Solar, con sede en la localidad de Nes Ziona, próxima a Tel Aviv, y creadora del nuevo sistema.
La huerta solar inaugurada esta semana se encuentra en el Kibutz Yavne, en el centro del país, y comprende un terreno relativamente pequeño donde dieciséis platos cóncavos de espejos de diez metros cuadrados y a dos metros del suelo dan la bienvenida al visitante.
Estos paneles, que se asemejan a las antenas parabólicas, se mueven de forma inteligente siguiendo la dirección del sol.
De aspecto futurista, en contraste con el entorno rural del kibutz, la explotación energética cubrirá más de un cuarto de las necesidades de luz y consumo de agua caliente de las 250 familias que residen en la granja comunal.
Y es que generará anualmente 150 megavatios de electricidad y 300 megavatios de energía termal, reemplazando el uso de 40.000 litros de combustible fósil al año.







