
La Comisión Europea estima que el valor total de los servicios que se prestan en la UE a través del espacio radioeléctrico se aproxima a los 300.000 millones de euros, lo que equivale a más de un 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión.
En el caso de España, la facturación relativa a los servicios asociados al espectro -sobre todo, telefonía móvil y audiovisual- se estima que en 2009 alcanzó los 22.500 millones de euros (17.600 en telefonía móvil y 4.900 en audiovisual), lo que supondría un 54,2% de la facturación total del sector.
El Ministerio de Industria viene trabajando en la puesta en marcha de una serie de medidas para impulsar la inversión en redes de acceso inalámbrico, incrementar la extensión de la cobertura de servicios de comunicaciones móviles, fomentar la innovación y elevar la competencia dentro del sector.
Estas medidas se enmarcan en un conjunto de actuaciones que van a afectar a 782 MHz, incluyendo todas las bandas de telefonía móvil e inalámbrica. También incorpora una propuesta para sacar a licitación 310 MHz antes del verano, con un plazo de vigencia de las concesiones hasta 2030. Se trata de un planteamiento global que incluye el 'refarming' (nueva redistribución) en las bandas de 900 MHz y 1.800 MHz, y la licitación de las bandas de 800 MHz (dividendo digital) y de 2,6 GHz.
Con el nuevo espectro se trata de dar respuesta a la demanda que generará el desarrollo y la popularización de servicios de comunicaciones móviles a través de todo tipo de dispositivos: ordenadores portátiles, ordenadores de bolsillo, 'smartphone', libros electrónicos, etcétera.
Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), la provisión de servicios de banda ancha móvil constituye en la actualidad el principal vector de crecimiento de las comunicaciones móviles, con una tasa de crecimiento interanual en los dos últimos años superior al 25%. Como las aplicaciones de acceso a internet de banda ancha son grandes consumidoras de espectro, se prevé que la cantidad de frecuencias a disposición de cada operador tendrá un papel esencial en su posicionamiento en el mercado.
Los contenidos digitales que marcarán el futuro tienen mucho que ver con esto. El ministro de Industria, Miguel Sebastián destacó hace pocas fechas que la industria española de contenidos digitales crece a pasos de gigante. El año pasado facturó ya más de 8.000 millones de euros, lo que supuso el 8% del negocio total del sector de las nuevas tecnologías. Durante 2009, sus ventas crecieron en nuestro país un 32,7%, «consolidando así un crecimiento que ha triplicado las cifras registradas en 2003».
Un sector en alza
Para el ministro, antes de 15 años el sector de las tecnologías de la información y la comunicación será el segundo más importante de la economía española, sólo por detrás del turismo, pero por delante de la otrora todopoderosa construcción o de la industria del automóvil.
Según el Ministerio de Industria, dentro de las comunicaciones móviles el segmento de mayor crecimiento en la actualidad es el de la transmisión de datos. Este se ha visto beneficiado tanto por la existencia de las tarjetas de datos -tecnologías UMTS y HSPA10- como por la popularización de los llamados 'smartphone' o teléfonos inteligentes, que permiten de una forma sencilla el acceso a internet y a otras aplicaciones y servicios.
Todos los analistas coinciden en que este es un fenómeno irreversible y que los servicios de voz irán perdiendo progresivamente peso en el teléfono móvil. La navegación por internet (especialmente en el ámbito de las redes sociales), el acceso al correo electrónico y el envío de mensajes de texto están empezando a suponer el uso más relevante de los dispositivos móviles, de forma especial entre colectivos como los empresarios y los jóvenes. Según un estudio de Ericsson, el tráfico global de datos móviles a nivel mundial ya superó a la voz al cierre de 2009, tras crecer un 280% en los últimos dos años.
Si bien en la actualidad el espectro disponible es suficiente para atender la demanda existente, la futura evolución hacia nuevos servicios hace necesario poner a disposición de los operadores una mayor cantidad de espectro y permitir el uso de las actuales bandas de frecuencia de una forma más eficiente para facilitar el acomodo de las nuevas necesidades, sobre todo respecto a la banda ancha en movilidad.
La forma en que el Estado reparta las bandas de frecuencias que tenga disponibles y que sean útiles para ser usadas en los servicios de telecomunicaciones, lo que se viene en llamar el mercado primario, condicionará fuertemente el desarrollo de la competencia en los mercados asociados. Así lo advierten los técnicos de la CMT, en su informe previo al Real Decreto que el Gobierno presentó el pasado 30 de diciembre y que espera aprobar antes de Semana Santa. Entonces se sabrá si la adjudicación será por subasta o concurso.
Desde el Ministerio de Industria sostienen que la asignación de las frecuencias se realizará «mediante procedimientos abiertos, objetivos, transparentes y no discriminatorios». Y a fin de evitar el acaparamiento de espectro, se propone establecer límites a la disponibilidad de espectro por los operadores: 20 MHz en las bandas de 800 MHz y 900 MHz; y 55 MHz en las bandas de 1.800 MHz, 2.100 MHz y 2,6 GHz.
Según Julio Gómez Cobos, director general de Regulación y Operadores de Orange, la adjudicación de nuevas bandas de espectro, junto a la redistribución de otras bandas, permitirá la aceleración de la banda ancha y superbanda ancha móvil. «Los operadores necesitamos las distintas bandas de espectro y nuevas inversiones para desarrollar nuestras redes tanto en cobertura como en velocidad, y poder dar así cabida a la explosión de consumo de datos móviles por parte de los usuarios», explica.
Necesidades diferentes
Las bandas de espectro a licitar son complementarias y cada una de ellas servirá para atender a distintas necesidades tecnológicas.
En primer lugar, el espectro 900 es necesario para poder ofrecer servicios de banda ancha en interiores. A su vez, el dividendo digital en 800 Mhz permitirá ofrecer servicios de banda ancha de muy alta velocidad, tanto en zonas rurales como con buena cobertura de interior. Por último, la frecuencia 2,6GHz se precisa para poder ofrecer servicios LTE de muy alta velocidad de hasta 100 Mbits, sobre todo en entornos urbanos densos que precisan mucha capacidad de ancho de banda.
Según Gómez Cobos, el espectro a licitar debe cubrir las necesidades de los operadores para los próximos años y, al mismo tiempo, «nos debe dar visibilidad a medio plazo suficiente para poder invertir en redes nuevas».
En su opinión, «el esfuerzo inversor y de modernización tecnológica que los operadores estamos acometiendo para dar respuesta a estos nuevos usos de la telefonía móvil exige una puesta a disposición de los operadores con red del espectro necesario para poder hacer frente al crecimiento de la demanda».
La importancia creciente de los 'smartphone' y de las 'datacard' (tarjetas de datos) señala claramente que la banda ancha móvil se está abriendo paso y que esta tendencia se ha acelerado en 2010. En España, el número de teléfonos inteligentes vendidos en el año ha aumentado un 50% (según el Yankee Group), y el número de tarjetas lo ha hecho en un 60%, en datos de la CMT.
Este crecimiento no es debido sólo al nuevo tipo de dispositivos, sino que está ligado también a otros factores clave: las nuevas tarifas planas, nuevos servicios -como las redes sociales y el 'streaming' de vídeo- o la evolución de la tecnología, que ha permitido pasar de tasas de transmisión de datos de kbps en la época del GPRS a decenas de Mbps con las nuevas tecnologías 3G y HSPA+. Por todo ello, esta licitación es clave para el futuro de la sociedad de la información en España. Y también para el negocio de las operadoras, en especial las más grandes del sector, Yoigo incluida.
CUATRO JUGADORESEn España existen actualmente cuatro operadores prestadores del servicio de telefonía móvil con red propia: Orange, TME (Telefónica Móviles), Vodafone y Yoigo. En junio de 2005, el Ministerio de Industria resolvió el concurso de la banda de extensión GSM (880-890 MHz y 925-935 MHz), mediante el que se adjudicaron tres concesiones de frecuencias de telefonía móvil. En dicho proceso, que facilitaba la participación de quienes no tenían entonces espectro en 900 MHz, presentaron ofertas tres de los cuatro operadores presentes en el mercado en ese momento:_Orange, Telefónica Móviles y Vodafone. Los ganadores fueron Telefónica (una licencia de 4 MHz) y Orange (dos concesiones de 3 MHz cada una).
Dichas frecuencias son las que tienen vigencia hasta julio de 2025.
Desde el punto de vista del mercado, junto a los operadores que prestan el servicio de telefonía móvil con reserva de espectro, existen adicionalmente los llamados operadores móviles virtuales sin red de acceso propia, entre los que se encuentran los principales operadores de cable y otras compañías con una presencia significativa en el mercado de la telefonía fija y acceso a internet.
Además de las citadas bandas de frecuencia, la licitación de otras bandas como la del dividendo digital 5 (790-862 MHz) y la de 2,6 GHz, proceso que en otros países de nuestro entorno ya se ha producido (casos de Suecia, Finlandia, Holanda, Dinamarca y Alemania), posibilitará el acceso al espectro radioeléctrico a nuevos operadores.
Una vez culminada con éxito la transición a la televisión digital (TDT), estamos en condiciones de aprovechar las ventajas que aporta el llamado Dividendo Digital. Hablamos de lo que se podría definir como el espectro radioeléctrico que queda disponible después de acomodar, en digital, los servicios de televisión analógica. Ello va a permitir liberar la banda 790-862 MHz, a fin de ofrecer servicios como la banda ancha en movilidad.







