
La nave, que lleva en órbita 13 años, alcanzó esta cifra récord hace dos días. Tal y como explica la ESA, el Observatorio Solar y Heliosférico ('Soho', en inglés), diseñado originalmente para una misión de física solar, tiene en su localización su principal ventaja.
Situado entre el Sol y la Tierra, el aparato cuenta con vistas privilegiadas de una región espacial que raramente se puede apreciar desde la superficie de nuestro planeta. Tanto es así, que las zonas más cercanas al Sol sólo se pueden ver claramente durante los eclipses.
Aproximadamente un 85% de los descubrimientos del 'Soho' son fragmentos de un gran cometa que explotó en una incursión alrededor del Sol hace cientos de años. Estos fragmentos son conocidos como el 'grupo Kreutz' y pasan a 1,5 millones de kilómetros de la superficie solar cuando regresen desde las profundidades del espacio.
A esta distancia, cercana en términos celestes, la mayoría de los fragmentos son destruidos por la radiación del Sol. Las imágenes de este momento son capturadas por el Coronógrafo Espectrométrico y de Angulo Amplio (LASCO, en inglés), uno de los 12 instrumentos con los que está dotada la nave.
LASCO, por sí mismo, no es capaz de detectar estos fenómenos. Un grupo abierto de voluntarios escanea los datos en cuanto son recibidos en la Tierra. Una vez que 'Soho' transmite la información, ésta 'se cuelga' en Internet para analizarla en un tiempo estimado de 15 minutos.
